Testimonio: Divino Espíritu Santo

Lunes 16 de junio de 2.008, mediodía, salgo bien de sala quirúrgica. Eso alivió un poco a mis padres. Pero en el transcurrir de los días, la desesperación, preguntas sin respuestas, los por que?... los atrapaba nuevamente.
El primer miércoles, en el Hosp. Garrahan, reciben la visita de unos amigos y compañeros de trabajo de papá, Emilio y Santiago. Ellos entregan una cajita transparente con la imágen del Papa Juan Pablo II en la tapa, conteniendo un rosario con la bendición del mismo. Le comentan a mis papis que me lo enviaba Claudio, un jóven que trabaja en el club Boca Juniors y que lo había traído de Roma.
Mamá se queda sentada en la sala blanca del hospital con la cajita entre sus manos; papá se queda cn sus amigos comentando todo lo que iva sucediendio en terapia.
Los señores se retiran. Mis papis vienen a verme, tocan el timbre de la entrada de la UCI y le piden que regresen en quince minutos ya que me estaban atendiendo. Los dos, tomados de las manos empiezan a caminar por el largo pasillo del primer piso, entonando una canción que papá la había aprendido cuando monaguillo: "Dios es amor, la Bibla lo dice... Dios es amor, Juan Pablo lo repite... Dios es amor, búscalo y verás... en el capítulo 4, versículo 8, primero de Juan!!!"
Regresan nuevamente, le autorizan a entrar. Papá reposa la cajita sobre la palma de su mano y la abre para que mamá tome el Rosario. Sus ojos se deslumbraban al ver como las perlas rosas se movian muy lentmente dentro de la cajita y oler un perfume a pétalos de rosa que penetraba en sus más hondos. Mamá lo tomó. Mamá sintió un gran calor que le quemaba en todo su interior y se desahogó con un grito lleno de dolor que se desgarraba de su corazón. Mamá lloró. Se le caían lágrimas dulces. Lágrimas de paz. El Rosario iluminaba y ardía en sus manos. Mamá se lo pasó a papá diciendole, "papá, me quema las manos!!!". Papá, sonriendo, llorando él también, respondió, "si mamá, el crucifijo está ardiendo". Juntos exclamaban grandes cosas para Dios. Y se abrazaron.
Mamá le pidió a papá que entrara a verme con el Rosario. Papá entró. Me lo puso sobre mi pecho. Veía una gran sonrisa en su rostro. Que feliz estaba papá. Breves minutos, lo tomó para llevárselo y vi sus ojos asombrados. En mi pecho, papá vió manchitas de las perlitas rosadas y el crucifijo sellado sobre mi corazón, con calor!!! Lo veo retirarse, de prisa, feliz, asustado, incognito...
Mamá entra enseguida. La veo tan diferente. Más calma. Tan feliz como papá. Me pasa el Rosario por mi cabecita y termina dejandolo reposado sobre mi pecho. Tan feliz estaba mamá, que ya nada mas se podría agregar a lo que Dios les había hecho vivir, la Bendición del Espíritu Santo. Bendición llegada por sus fé. Ya nada se podría agregar a tan grande vivencia, pero Dios insistía abriendo los oídos de mamá: "HAY UNA LUZ ACÁ" exclamó uno de mis médicos cabecera.
Todo cambió. Mis papis venian muy tranquilos a verme. En paz. Sonrientes. Con mi amigo Jesús en sus companías.
Pablito
(Gracias a Dios comprendimos que el Espíritu Santo llegó a nosotros por la FE, el CLAMOR y la ALABANZA. Dios utiliza cualquier medio, situación, persona y herramientas para hablarte, bendecirte y guiarte. A Moisés le habló llamando su atención a través de una zarza. Moisés vio el mensaje y lo selló en su corazón. La zarza se quedó ahí... el rosario ya no nos fue más necesario)
Damos Fé. Maria del Carmen y Julio (papás).

1 comentario:

que la vida nos de siempre otra oportunidad dijo...

claro que si!!!! dios les mostro que no debian estar desesperados,que debian confiar en él porque dios nunca ,nunca nos dejará solos.fuerza papis!!!!